Hoja Informativa del SEIU Sobre la Vacunación Contra el COVID-19

Los trabajadores esenciales estarán entre los primeros en la nación en ser elegibles para recibir las nuevas vacunas contra el COVID-19, que según las pruebas proveerán una protección significativa contra la enfermedad mortal. Actualmente hay tres vacunas disponibles. Las vacunas de Pfizer y de Moderna utilizan la tecnología de ARN mensajero (ARNm). Esta tecnología no utiliza partículas de virus vivos. Usted no estará expuesto al virus que causa el COVID-19. 

Una tercera vacuna, de Johnson & Johnson (J & J), es una vacuna de vector viral. Está hecha de un adenovirus inactivado, el virus que causa el resfriado común, y contiene un fragmento de ADN que le indica al cuerpo que produzca la proteína espicular del COVID-19. El uso de instrucciones genéticas hace que la vacuna de Johnson & Johnson sea similar, pero no exactamente igual, a las vacunas de Pfizer y Moderna.

I. Seguridad y Efectividad

¿La vacuna es segura y efectiva?

Las tres vacunas tienen un nivel de efectividad muy alto: Pfizer tiene una tasa del 95 por ciento y Moderna tiene una tasa del 94 por ciento. Para ser eficaces, ambas vacunas requieren dos dosis, administradas con unas semanas de diferencia. Las vacunas no se pueden mezclar y combinar entre dosis.   

Por el momento se desconoce la duración de la inmunidad producida por la vacuna, y es posible que se requieran inyecciones de refuerzo.

Algunas personas que reciben la vacuna del COVID-19 experimentarán efectos secundarios, particularmente después de una segunda dosis. Los efectos secundarios de la vacuna parecen ser menores y temporales, incluyendo dolor en el lugar de la inyección, fatiga, y fiebre ocasional, dolor de cabeza o dolor en los músculos y las articulaciones. Estos efectos secundarios desaparecen en 1-2 días; hasta ahora no se han detectado efectos a largo plazo.

Si bien la vacuna provee una protección significativa, no es 100% eficaz. Existe una ligera probabilidad de que las personas vacunadas todavía puedan infectarse con un caso leve del virus. Aquellos que han recibido la vacuna pueden propagar el virus a otras personas en su hogar y en el trabajo. Por lo tanto, es fundamental que todos sigan utilizando el equipo de protección personal y sigan los protocolos de salud pública en el futuro inmediato.

II. Desarrollo y Aprobación

¿Qué contiene la vacuna?

Las vacunas de Pfizer y de Moderna utilizan tecnología de ARN mensajero (ARNm). Esta tecnología no utiliza partículas de virus vivos, lo que significa que las personas no estarán expuestas al virus que causa el COVID-19. En cambio, el ARN mensajero, un fragmento de código genético, le dice a sus células que produzcan la proteína espicular del COVID-19 por sí mismas y una vez esto suceda, su sistema inmunológico creará los anticuerpos que combaten el COVID-19, proporcionando un nivel significativo de inmunidad.

La vacuna de Johnson & Johnson (J & J), es una vacuna de vector viral. Está hecha de un adenovirus inactivado, el virus que causa el resfriado común, y contiene un fragmento de ADN que le indica al cuerpo que produzca la proteína espicular del COVID-19. J & J utilizó un adenovirus modificado que puede entrar a las células pero no puede reproducirse en ellas ni causar enfermedades. Esto, a su vez, desencadena una respuesta del sistema inmunológico, brindándole protección en caso de que alguna vez esté expuesto al virus real en el futuro. El uso de instrucciones genéticas hace que la vacuna de Johnson & Johnson sea similar, pero no exactamente igual, a las vacunas de Pfizer y Moderna.

¿Cómo se desarrolló?

Tanto Pfizer como Moderna utilizaron el ARNm, que es fácil de producir en el laboratorio, ahorrando años en el desarrollo y acelerando la creación de la vacuna. En ensayos clínicos para ambas vacunas, más de 73,000 personas en los Estados Unidos y alrededor del mundo recibieron inyecciones, incluyendo a más de 25,000 personas de las comunidades más afectadas por el COVID-19, incluyendo a afroamericanos, latinos y personas mayores.

La vacuna de Johnson & Johnson utiliza tecnología más antigua, utilizada más recientemente para desarrollar una vacuna contra el ébola. Este enfoque utiliza diferentes virus diseñados para ser inofensivos, pero todavía capaces de inducir a sus células a producir las proteínas necesarias para crear una respuesta inmune. Se probó en 44,325 personas en Brasil, Sudáfrica, Chile, Estados Unidos, Argentina, Colombia, Perú y México, incluyendo afroamericanos, latinos, asiáticos y de las islas del Pacífico y personas mayores.  

¿Cómo se aprueba una vacuna?

En los Estados Unidos, las vacunas deben ser aprobadas por la Administración de Medicinas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) antes de su distribución. La FDA basa su decisión de aprobar o no aprobar una vacuna en datos de ensayos clínicos. Expertos independientes y científicos de carrera determinan la seguridad de la vacuna basándose en la magnitud de los efectos secundarios. Si los datos del ensayo clínico muestran suficiente evidencia de eficacia y seguridad, la FDA aprobará la vacuna.

[Gracias a SEIU 1199UHE por redactar esta hoja informativa, en estrecha colaboración con doctores y otros profesionales médicos.]