Edificando fuerza laboral con la reforma integral de inmigración

Conforme afrontamos la más seria recesión desde la Gran Depresión (ya que suben desmesuradamente los costos de los servicios de salud, crece la desigualdad del ingreso y la clase media sigue contrayéndose) el pueblo estadounidense quiere una reforma profunda de las políticas económicas y sociales que han beneficiado a unos pocos afortunados a costa de la mayoría. La reforma inmigratoria no es una excepción. Después de años de fracasadas soluciones de a poquitos y de trampas y dramas exclusivamente policíacas, se  nos presenta la oportunidad sin precedentes de reconstruir nuestro sistema de inmigración de modo que haga honor a nuestros valores, fortalezca nuestra economía, apoye a las familias trabajadoras y restablezca para siempre el imperio de la ley.

El sistema de inmigración está resquebrajado y perjudica a todo trabajador:
•  Conforme los trabajadores de EE.UU. zozobramos en la actual economía, está claro que no podremos reclamar el sueño americano para los trabajadores mientras no eliminemos nuestro sistema de dos fuerzas laborales paralelas ni aprobemos las reformas integrales que desarrollen la fuerza y la unidad de todos los trabajadores. Mientras los empleadores inescrupulosos puedan explotar a los trabajadores que carezcan de estatus legal, el sistema actual continuará haciendo caer los salarios y creando divisiones en los centros laborales y nuestras comunidades.

•    El problema no son los inmigrantes, sino nuestro resquebrajado sistema de inmigración.  Un sistema de inmigración que no ofrece ningún canal legal para que el inmigrante venga a ocupar los empleos disponibles es como un mercado financiero que carece de regulación adecuada: una catástrofe inminente. Nuestra economía, es más, nuestra sociedad, se ha vuelto dependiente de la mano de obra de los trabajadores inmigrantes indocumentados, vulnerables a la explotación y que viven con el miedo constante de la deportación.

La reforma integral es la única forma de terminar con la inmigración ilegal:
• La única forma de garantizar que todo empleo lo ocupe un residente permanente legal de este país es poner en el sistema y bajo el imperio de la ley al inmigrante indocumentado de la economía subterránea. Una fuerza de trabajo unificada se elevará toda: construirá la fuerza de los trabajadores y les garantizará los derechos civiles y la justicia básica a todos los trabajadores, sin importar su procedencia.

• Es inaceptable vivir en un país en el que millones de trabajadores viven en las sombras, al margen de la ley. Debemos obligar al inmigrante a entrar en el sistema: pasar chequeos de antecedentes, pagar multas, aprender inglés, entrar en las listas de contribuyentes y hacerse ciudadano. Ésto no es amnistía, sino el único modo inteligente y práctico de terminar con la reserva de mano de obra fácilmente explotable y detener el modelo de alto lucro y bajos salarios de la gran empresa.  

El unir a trabajadores nativos e inmigrantes elevará los estándares laborales en beneficio de todos:

•    Una lección clara emerge de la historia del pueblo trabajador de Estados Unidos: los trabajadores ganamos si los sindicatos somos inclusivos y utilizamos nuestra fuerza para alcanzar a los no organizados, y perdemos si no.   

•     Los inmigrantes no son una amenaza al salario del trabajador nativo; el problema es que nuestras resquebrajadas leyes de inmigración permiten que la gran empresa y su modelo de mucho lucro y poco salario, exploten al trabajador que carece de estatus legal. Una vez que incorporemos al trabajador indocumentado en el sistema legal, podremos construir un movimiento unitario de trabajadores, equipado para combatir la avaricia corporativa que ha hecho caer los salarios de todos los trabajadores de Estados Unidos.

•     Nuestra opción está clara. Unidos nos mantenemos de pie; divididos caemos. Ya es hora de eliminar la mano de obra de segunda clase, de unir a todos los trabajadores y de reemplazar nuestro régimen actual de sanciones patronales por vigorosas protecciones laborales y de los derechos civiles que elevarán la calidad de vida de todos los trabajadores.
El costoso enfoque policíaco sin reforma de hoy, no funciona:

El enfoque policíaco sin reforma se ha intentado durante muchas décadas con funestos resultados.  En lugar de resolver problemas, sólo ha marginado a las comunidades inmigrantes y degradado la calidad de vida de todos nosotros.

•     Dado el alarmante déficit estadounidense y ahora que el departamento de seguridad nacional está financieramente más apremiado que nunca, estamos tirando miles de millones de dólares del contribuyente en políticas policíacas de frontera y centro laboral que han fallado repetidas veces.

•    Con un costo estimado muy por encima de $200 mil millones, no es ni deseable ni factible deportar a 12 millones de personas que viven y trabajan en nuestras comunidades. Estas costosas políticas sólo crean miedo y miseria, devastan a las comunidades locales y nos distraen de la meta más grande de encontrar una solución integral y práctica a la reforma de inmigración.

•      Poner más dinero en el muro virtual de la frontera es como tirar dinero a la basura. Desde 1986, hemos gastado centenares de miles de millones de dólares militarizando la frontera mejicano-estadounidense, pero el porcentaje de capturas ha decaído.

La verificación de empleo sin reforma arruinará los centros laborales:

•     Actividades de verificar el estatus de los trabajadores en el centro laboral, como la verificación de empleo conducirán a despidos injustos, al trazo del perfil racial y a una gran discriminación de trabajadores, sin perjuicio de su estatus legal.
• Los reportes internos de la propia administración del seguro social indican que mediante la verificación de empleo hasta 3.6 millones de trabajadores al año serán indebidamente identificados como carentes de autorización de empleo, lo que conducirá a despidos masivos y confusión para los trabajadores estadounidenses en una época en que se esfuerzan por mantenerse a flote.
•    La verificación de empleo sin una reforma integral empujará a los inmigrantes indocumentados a salir de la economía formal y pasar a engrosar las filas de la economía subterránea del dinero en efectivo. Perjudicará a los empleadores que obedecen las leyes y beneficiará a los empleadores abusivos que siguen degradando los salarios y las condiciones de empleo de todos los trabajadores.

•    SEIU alienta a los líderes congresistas a que arreglen los actuales modelos de aplicación de la ley en los centros de trabajo, limpiando la base de datos, ofreciendo verdaderas protecciones a los trabajadores que afrontan discriminación y priorizando las redadas contra empleadores que infrinjan las leyes laborales. Aparejado con reformas integrales, un sistema efectivo de verificación de empleo garantizará que todo trabajador esté en el sistema, pague sus impuestos y esté amparado por los mismos derechos laborales.
Las políticas anti-inmigrante NO SON compatibles con los valores estadounidenses:

• Los burdos intentos de cerrar nuestra frontera y rodear a cualquiera que luzca de cierta manera no hacen nada por solucionar nuestro resquebrajado sistema de inmigración. Estas políticas se inspiran en el chauvinismo, el odio y el miedo, no en los valores del pragmatismo, la justicia y la inclusión que han hecho fuerte a Estados Unidos.

• En vez de separar a familias y destruir economías locales, nuestro gobierno debe centrarse en precisar las raíces de nuestro resquebrajado sistema de inmigración.  Nuestros problemas de inmigración no desaparecerán hasta que hallemos una manera justa y práctica de sacar de la sombra a los trabajadores indocumentados y crear canales legales para que en el futuro vengan los trabajadores inmigrantes, tan necesarios.  La alternativa, de ataques, destrucción de la familia y hostigamiento punitivo sin esperanza, es vergonzosa y fundamentalmente anti-estadounidense.

• Los estadounidenses somos justos, creemos en el orden y somos pragmáticos.  Debemos traer a la mesa estos valores mientras desarrollamos una estrategia integral que componga nuestro resquebrajado sistema de inmigración.  Es hora de reemplazar el ácido discurso político por las soluciones verdaderas. Los inmigrantes trabajan arduamente, pagan impuestos, se sacrifican por sus familias, desean aprender inglés y creen en el sueño americano.

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